El arranque del partido fue un monólogo para el Xeneize, que prefirió volcar su ataque por la banda izquierda, la de Martín Galmarini, con Carlos Tevez a la cabeza. Alexis Rolín, de zurda, fue el primero en avisar al arquero Javier García a los 8 minutos, aunque sin mucho riesgo.
Tigre, que fue duro en defensa y jugó con la ansiedad de su rival, se fue animando con el transcurso del cotejo y trató de encontrar a Carlos Luna, su arma más letal, para que sorprenda con alguna contra. 
El cero a cero era justo, el partido se planchaba y el entretiempo se acercaba. En el momento menos esperado, el conjunto de Rodolfo Arruabarrena recibió la mejor noticia desde el afuera: Banfield le ganaba 2-0 a Central, en el Sur, con los goles de Giovanni Simeone, ex River, y Claudio Villagra al término del primer tiempo, resultado que lo consagraba automáticamente.
Pero la verdadera alegría de la tarde la dio Luciano Monzón, de muchos vaivenes en el torneo. El defensor hizo estallar de cabeza La Bombonera, a los 41, y aseguraba la consagración, tras un córner desde la derecha.
En el segundo tiempo, el local salió a pura orquesta a buscar el segundo. Nicolás Lodeiro y Tevez quebraron la última línea del Matador y lo pusieron contra las cuerdas en varias oportunidades. A Boca el resultado le alcanzaba y los hinchas comenzaban a palpitar el anhelo que hace cuatro años esperaban.
Por otro lado, la esperanza de Central se desvanecía poco a poco, a pesar del descuento de Franco Niell. Lo único que le faltaba al Xeneize era liquidar la historia y festejar. La visita, algo resignada, ni siquiera pudo inquietar a Agustín Orion.
El árbitro Federico Beligoy pitó el final. Boca tenía que ganar para ser campeón y lo hizo con mérito propio. A una fecha del final, el Vasco rompió con todos los pronósticos y cumplió con el objetivo principal. El esfuerzo de Carlitos por volver al club de sus amores valió la pena. ¡A festejar campeón!